“El turno de oficio es ejercer el Derecho en su dimensión más humana”

ADRIANA RUBIN

Adriana Rubín es la letrada más joven del turno de oficio en Cantabria. En esta entrevista, comparte su experiencia desde dentro de un servicio público esencial al que se incorporó movida por la vocación y el compromiso con la justicia social. Hija de un veterano del turno, Rubín defiende una abogacía cercana, preparada y con sensibilidad social, y reclama más medios, reconocimiento y relevo generacional para garantizar su futuro.

P- ¿Cuándo se incorporó al turno de oficio en Cantabria?

R- Me incorporé al turno de oficio en Cantabria en enero de este año 2025. Desde entonces, he estado adscrita a distintas materias, como penal, civil y violencia de género.

P- ¿Qué le impulsó a formar parte del turno de oficio?

R- Siempre he creído que el acceso a la justicia debe ser un derecho real y efectivo, no solo teórico. El turno de oficio representa la posibilidad de garantizar ese derecho, especialmente a quienes más lo necesitan. Además, buscaba una experiencia profesional que me confrontara con la realidad social y jurídica desde el terreno.

P- ¿Qué expectativas tenía antes de empezar y cómo han cambiado desde entonces?

R- Inicialmente pensaba que sería una experiencia intensa pero relativamente acotada. Con el tiempo he descubierto que es mucho más compleja y enriquecedora de lo que imaginaba. He aprendido a gestionar situaciones humanas difíciles y a adaptarme a ritmos imprevisibles. La vocación de servicio cobra cada vez más sentido.

P- ¿Cómo fue el proceso de acceso al turno? ¿Le resultó sencillo o complicado?

R- Fue un proceso sencillo pero razonable. En mi caso, no lo viví como complicado, pero sí como un paso que exigía compromiso. La formación previa obligatoria es necesaria, y la acreditación de experiencia práctica es un filtro que también debe existir aunque, desde mi punto de vista, con la práctica que hoy en día nos da el master de abogacía, tener que esperar 3 años para acceder al turno me parecen demasiados.

P- ¿Qué ha sido lo más desafiante hasta ahora en el ejercicio de esta función?

R- La imprevisibilidad. Uno no elige ni el día ni la hora ni el caso. Hay que estar preparado/a para actuar con diligencia y responsabilidad en cualquier momento. También es complicado lidiar con la falta de medios o el escaso reconocimiento social y económico.

P- ¿Siente que esta labor tiene un componente vocacional?

R- Sin duda. El turno de oficio no es solo una salida profesional; requiere empatía, paciencia, resistencia y un fuerte sentido de la justicia. No se puede hacer bien si uno no cree en lo que está haciendo.

P- ¿Qué significa para usted prestar asistencia jurídica gratuita?

R- Es ejercer el Derecho en su dimensión más humana. Es ser la voz de quien no puede pagar por ser escuchado. Es contribuir a que el Estado de Derecho se sostenga también para quienes están en los márgenes.

P- ¿Piensa seguir muchos años en el turno o lo ve como una etapa dentro de su carrera?

R- Por ahora me veo formando parte del turno durante muchos años. Es una parte importante de mi desarrollo profesional y humano. No sé si será para siempre, pero sí creo que dejará una huella permanente en mi forma de ejercer la abogacía.

P- ¿Qué cambios le gustaría ver en el sistema del turno de oficio en los próximos años?

R- Me gustaría ver una mejora real en la retribución, más medios, mayor reconocimiento institucional y social, y sobre todo una modernización en la gestión y asignación de los asuntos. También sería importante fomentar aún más la formación continua específica para los letrados del turno.

R- ¿Ha podido hablar con compañeros/as más veteranos sobre sus experiencias? ¿Qué diferencias nota?

R- Sí, he hablado con varios compañeros con más años de ejercicio, en especial con mi padre, Jesús Rubín Gómez, a quien me gustaría hacer especial mención en esta entrevista. Él ha sido mi mayor mentor y referente en esta nuestra profesión, y a pesar de todos los años (casi cuarenta) que lleva de ejercicio profesional sigue perteneciendo y contribuyendo a la labor y compromiso que supone estar en el turno de oficio. Él siempre me destaca cómo ha cambiado la estructura del turno, para bien y para mal, y fue quien me animo a incorporarme al turno desde el principio.

Otros compañeros también señalan que antes había más contacto personal entre profesionales, mientras que ahora todo es más impersonal y digitalizado. También mencionan una mayor presión burocrática actualmente.

P- ¿Qué cree que puede aportar su generación al turno de oficio?

R- Creo que podemos aportar una mirada más técnica, digital y transversal. También más conciencia sobre derechos humanos, perspectiva de género y sensibilidad social. Nuestra generación ha crecido en contextos más diversos y eso puede enriquecer mucho el trabajo del turno.

P-¿Siente que hay suficiente renovación generacional en el turno?

R- No del todo. Hay bastante reticencia entre los más jóvenes a entrar, en parte por la escasa retribución y la carga emocional que implica. Creo que, si se dignifica más el sistema, habrá más interés y se garantizará el relevo generacional.

 

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