Más de 150 profesionales de la abogacía especializados en Violencia de Género atendieron en el periodo del 1 de enero al 15 de noviembre de 2024 a 745 personas, que derivaron en 619 designaciones legales.
Este Turno Especial de Asistencia a las Víctimas de Violencia de Género, un servicio esencial para garantizar el acceso a la justicia de las personas afectadas por esta problemática, ha presentado su balance de actividad correspondiente al periodo del 1 de enero al 15 de noviembre de 2024.
Durante este tiempo, el servicio ha contado con la dedicación de 153 letrados especializados, organizados por zonas para asegurar una cobertura integral:
- Zona 1: Santander y Medio Cudeyo (103 letrados, con 2 de guardia diaria).
- Zona 2: Torrelavega, Reinosa y San Vicente de la Barquera (37 letrados, con 1 de guardia diaria).
- Zona 3: Castro Urdiales, Laredo y Santoña (13 letrados, con 1 de guardia diaria).
En este periodo de tiempo han sido atendidas 745 personas, que han recibido asistencia integral y especializada. Estas primeras intervenciones derivaron en 619 designaciones legales que permitieron el seguimiento y representación en procedimientos tanto penales como civiles. La distribución de los casos fue la siguiente:
- Zona 1: 346 designaciones
- Zona 2: 110 designaciones
- Zona 3: 163 designaciones
Además, el Servicio de Orientación a las Víctimas, un recurso complementario que ofrece asesoramiento personalizado, atendió 93 consultas, consolidándose como un apoyo clave para las personas afectadas.
Este balance pone de manifiesto la importancia de un servicio que no solo garantiza la defensa jurídica, sino también un acompañamiento emocional y humano en situaciones de extrema vulnerabilidad. «Nuestra prioridad es que ninguna víctima se sienta sola y que cuente con las herramientas necesarias para enfrentar esta realidad, tanto en el ámbito judicial como en su recuperación personal», destaca el Decano del Colegio de la Abogacía, Andrés Gómez de Diego.
El Turno Especial renueva su compromiso con la sociedad, insistiendo en la necesidad de invertir en formación y recursos para mejorar aún más la atención ofrecida. Este esfuerzo colectivo es un recordatorio de que la lucha contra la violencia de género requiere el compromiso activo de todos los sectores de la comunidad.

